
Resuenas en mi cabeza como una mala canción,
la oigo de vez en cuando, flojito...
pero se me mete y no la suelto.
Tu reflejo se va difuminando en los espejos.
El flautista de Hamelín perdió su encanto.
Vuelves a aparecer,
nunca de cara,
las intenciones de tu doble vida te confunden,
y no se callarme.
Y dejo que el veneno entre...
y que salga.
Consigo que te quedes más lejos, ... atrás.
Voy delante,
sin correr,
sin prisas.
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